El "Príncipe de las Tinieblas"
La muerte no es ajena a nadie, es el único propósito por el cual vinimos a este mundo. Es de lo único que estamos seguros. Una vez que llega el momento, nos vamos de este plano directo a la nada. Pero más allá de tener en claro esto, no deja de doler. No importa si aparece repentinamente o si ocurre tras una larga enfermedad, el deceso de un ser querido es una herida en el alma que nada lo cura.
Durante la tarde del 22 de julio de 2025 millones de personas en el mundo sentimos una tristeza inefable. El motor del heavy metal -Ozzy Osbourne- daba su último suspiro, pese a que semanas atrás había demostrado en el "Back to the Beginning" que, pese al maldito Parkinson, todavía tenía en su voz el mismo poder con el que irrumpió en la escena hace más de 50 años.
A fines de los años 60 apareció una banda que revolucionó todo: Black Sabbath. En aquel conjunto de la industrial ciudad de Birmingham había una semilla que nadie imaginaba hasta donde podía crecer. La creación del género insignia de la rebeldía daba sus primeros pasos gracias a cuatro héroes: Tony Iommi, Geezer Butler, Bill Ward y John Michael "Ozzy" Osbourne.
La oscuridad de "Black Sabbath", primer tema del disco homónimo, fue una declaración de principios: la era hippie terminó y el miedo al invierno nuclear debía ser transmitido con la crudeza pertinente. Esa fue la piedra fundacional de un estilo de música que no paró de crecer, que empezó a decir lo que otros artistas no tenía el coraje de pronunciar.
Más allá de ese grito de realidad que dieron, también tuvieron tiempo para expresar de manera sensible otras cuestiones que aquejaban a la población. Sumado a ello, en su era como solista brilló con sus baladas en las cuales mostró su lado sensible, su verdadera cara, la de un hombre ordinario con miserias y tristezas que necesitaban ser contadas.
El legado de Ozzy es interminable, no solo en miles músicos que fueron influenciados por su creación, sino también por la cantidad de seguidores de su arte que cosechó en tantos años de trayectoria, los cuales trascendieron las generaciones.
La muerte del compositor de "Crazy train", "Mama, i´m coming home", "No more tears", "Ordinary man", entre tantas otras, dejó un vacío indescriptible, tan lacerante como si el que partió hubiera sido un íntimo de toda la vida. Aunque probablemente Ozzy fue un miembro cercano de la vida de millones de metaleros, ya que su música nos curó en nuestros peores momentos, nos abrazó cuando nadie sabía lo mal que estábamos.
El "Príncipe de las Tinieblas", ese que le mordió la cabeza a un murciélago, el que saltó sin parar siempre que estuvo arriba de un escenario, se fue después de transitar una enfermedad que le privó de hacer todo lo que más le gustaba, todo menos de rockear.
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| Última foto de Black Sabbath |


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